Como recargar CO2.

Iniciado por Cid, 19 Enero , 2009, 11:46:24

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Cid

Voy a intentar dar unas explicaciones claras y sencillas del procedimiento para cargar nuestra botella de CO2.

Primero vamos a tener claro que el CO2 lo contaremos en gramos u onzas, y no bares o psi o litros como ocurre con el aire comprimido.

De esta forma entendemos que:

20 onzas equivalen a 567 gramos
12 onzas equivalen a 340 gramos


Estas son las medidas habituales de nuestras botellas de CO2.

Lo primero que tenemos que hacer es pesar nuestra botella en vacío y lista para ser usada. Las de 12 oz suelen pesar algo mas de 700 gramos, y las de 20 oz, dependiendo de la marca entre 900 y 1100 gr. Pero como digo, lo mejor será utilizar una báscula electrónica de cocina para asegurarse los pesos correctos.

Una vez que ya sabes el peso en vacío de tu botella, sumas la cantidad de gramos que corresponde de CO2 y obtienes el peso que te dará la báscula cuando la botella esté correctamente cargada.

Con los pesos de mis botellas obtengo que la de 20 oz está llena cuando la báscula marca 1530 gramos y la de 12 oz está totalmente cargada con 1044 gramos. Vuelvo a repetir que estos son datos extraídos de mis dos botellas, y que pueden no coincidir con las vuestras.

Ahora ya tengo claro cual es la cantidad de CO2 que puedo introducir en mi botella sin correr riesgos.

Por norma general utilizaremos las botellas que utilizan en los bares para el grifo de la cerveza. Son botellas de entre 12 y 15 kg y suelen venir sin sifón.

Existen otras mayores, de hasta 35 kg, que se reconocen por ser bastante mas altas (casi metro y medio). Estas si pueden tener sifón o espadín. Siempre es mejor que la botella tenga el sifón o espadín, porque ayuda a extraer el CO2 en estado líquido, que siempre está en el fondo de la botella.
El sifón o espadín es un tubo conectado a la válvula de la botella, que tiene la misión de extraer el fluido de la parte de abajo de la botella. Para entendernos, es como el tubito que vemos e el interior de los frascos de colonia.

Como en las botellas de hasta 15 kg no suelen tener el sifón, nos vemos obligados a invertir dicha botella para que la válvula quede abajo y por consiguiente el CO2 en estado líquido quede junto a la válvula. Esto solo se puede hacer si la botella cuenta con un protector de válvula, una especie de collarín metálico o plástico, alrededor de la válvula, que lo protege de golpes. Nunca se nos ocurrirá cargar el peso de la botella directamente sobre la válvula.


PARA CONSEGUIR UNA BUENA RECARGA, ES IMPRESCINDIBLE QUE HAYA MUCHA DIFERENCIA DE TEMPERATURA ENTRE LA BOTELLA DONANTE Y LA BOTELLA RECEPTORA

Y la única forma segura de conseguirlo es congelando nuestra botella receptora (la de 12 o 20 oz, la que usaremos para jugar) Dejándola una noche en el congelador, y cargándola en el momento en que la sacas de la nevera, tendremos asegurada una carga óptima. Es muy importante utilizar en todo momento unos guantes que nos aíslen del frío. De lo contrario, la botella congelada se nos  puede pegar a la piel, produciendo quemaduras por congelación  :-X  y eso es muy doloroso.

También es recomendable que la botella donante no haya pasado la noche al raso en pleno mes de enero, porque casi hace mas frío en la calle que en congelador Laughing .

Procedemos a la recarga:

Colocamos la estación de recarga específica para CO2 en la botella donante, teniendo en cuenta que si no tiene sifón, habrá que invertirla, por lo que procuraremos que las llaves de la estación de recarga nos vayan a quedar en una posición cómoda.

Nos aseguramos que las llaves de la estación están bien cerradas. Si la botella donante no tiene sifón habrá que invertirla, así que es el momento de abrir la válvula de la botella, puesto que al invertirla dejará de estar accesible.

Enroscamos la botella receptora a la boquilla de la estación de recarga.

Abrimos la válvula on/off de la botella receptora, si es el caso.

Abrimos la llave de la estación de recarga que está mas cerca de la botella donante. A esta llave la llamaremos "llave de recarga". La otra llave, la que está mas alejada, debe estar bien cerrada. A esta otra llave la llamaremos "llave de purga"

Comienza el trasvase de CO2. Se escucha un silbido. La botella receptora va ganando peso y temperatura.

Si la botella donante contiene mucha cantidad de CO2, en pocos segundos la recarga se habrá realizado por completo.

Para ayudar a la recarga, podemos balancear lentamente arriba y abajo la botella receptora. De esta manera, oiremos como entra algo más de CO2.

Cerramos la válvula on/off si es el caso.

Cerramos la llave de recarga.

Abrimos la llave de purga. Esto lo haremos con cuidado porque al accionar esta llave, se producirá una pequeña fuga de CO2 por la boquilla que vemos en el extremo de la estación de recarga. Ese CO2 puede producir quemaduras por congelación si entra en contacto con la piel. Este es el CO2 que queda en los conductos de la estación de recarga.

Ahora podemos desenroscar nuestra botella receptora y pesarla en la báscula. Comprobamos que pesa lo que habíamos calculado y no más. Si nos hemos pasado, lo mejor será dejar escapar un poco de gas hasta conseguir el peso correcto.

Volvemos la botella donante a su posición correcta y cerramos su válvula.


Si aún faltan muchos gramos para llegar al peso óptimo, podemos volver a recargar, pero no conseguiremos nada si no enfriamos la botella. O bien vuelves a meter la botella en el congelador y esperas un par de horas, que es lo mas recomendable, o bien dejas escapar una buena cantidad de CO2 abriendo al máximo la válvula on/off (con los guantes puestos) y repitiendo la operación de recarga.

Con ello estarás desperdiciando CO2, y dificilmente llegarás a cargar al máximo la botella, pero si que conseguirás algunos gramos mas que antes. Esto se suele hacer cuando estás en el campo de juego y no hay tiempo para esperar 2 horas enfriando la botella. También se hace cuando tras jugar, la marcadora ya no puede funcionar con el poco gas que queda en la botella. Entonces antes de cargar, se deja escapar el poco CO2 que hay en el interior, consiguiendo rebajar unos grados la temperatura de la botella, y facilitando la recarga.